Después de escuchar tres veces el álbum de Arcade Fire, lo definiría
como un álbum nostálgico, que con su crítica a la posmodernidad me
generó cierta ansiedad, tanto por la lírica como por los ritmos.
Hace tiempo se me ocurrió una teoría social en que mi postulado era
que las personas (inter)actúan con base en la desesperación que sienten
por las precarias condiciones sociales a las que se enfrentan. “Estudia
con miedo a reprobar para que al titularte consigas un trabajo y vivas
con miedo de perderlo, con miedo de no tener cómo sostenerte a ti o a tu
familia, vive con miedo de perder a tu pareja quien se puede ir con
alguien más, con miedo de que secuestren a tus hijos, de no lograr lo
que desees y que tu vida no tenga sentido”.
A las personas se les
asignan tareas y se les suprime la libertad creativa, porque proponer es
un gran “contra” al que los empleadores no quieren enfrentarse. Y al
aplastar la creatividad, no dejan que los individuos piensen en “lo que
quieren” sino en lo que “tienen que hacer” para sobrevivir.
Estas condiciones generan estrés, y este estrés se va acumulando y
escala hasta convertirse en determinados puntos en desesperación, tanto
por motivos económicos como de pareja, culturales, espirituales… el
individuo ya no sabe qué hacer y es ahí donde hace acto de presencia la
industria, que va dictando y te va guiando para decirte cómo ir
apaciguando este dolor espiritual que te deja la desesperación: toma
cerveza y se te olvidan los problemas; cómprale juguetes a tus hijos y
te van a querer; diamantes a tu esposa y no se va a ir con alguien más; come en restaurantes caros porque eso te da estatus (aunque a tú y tu
novia babeen por los tacos de la esquina), al igual que una camioneta
(que es complicado manejarla en la ciudad), trajes caros (aunque sean
incómodos) y, en general, dedica tu vida a hacer todo lo que se te diga
que te va a generar felicidad.
Y el álbum de Arcade habla de eso. Mucho se ha hablado de la temática
de “Everything now” (la canción), pero sigue muy cruda la crítica con
Signs of Life y ni se diga con Creature Comfort, en donde precisamente
se habla del dolor que se siente al no alcanzar un ideal, ya que la
persona ni siquiera entiende ese “ideal” porque no es un ideal propio,
sino uno que se va creando con estímulos exteriores, lo que lo hace un
ideal fatuo. Lo grave es que ese conflicto hace que muchas personas,
sobre todo los adolescentes, lo transfieran a una carencia de sentido
total que los orilla al suicidio y de ahí se liga Creatur Comfort con
Good god damn, la cual me causo escalofríos, porque la voz se torna
hasta cierto punto espectral, como un fantasma, me imaginé a Ryuk
acercándose a la persona que está por suicidarse mientras en el fondo va
entrando a pasos un sonido agudo que no pude identificar bien…
Chemistry te habla de la banalidad de las relaciones en nuestros
tiempos. La carencia de compromiso, que también tiene que ver con mi
teoría, el sentido de “ten miedo de que tu pareja te abandone por irse a
una noche de placer con alguien más quien le puede ofrecer algo que tú
ya no le ofreces”. La contra a Chemistry es Peter Pan, que te habla de
un amor idealizado, que suena tierno, pero que desde el título se torna
irreal. Es como decir “abandonemos este dolor de la cotidianeidad y
fundámonos en la irrealidad del amor”. Me remite a Inception, la
pirinola que nunca deja de girar, dándote la posibilidad de vivir con
soma en una irrealidad que es preferible a lo que te encuentras día a
día.
Infinite content no tiene demasiado que analizar, habla precisamente
del bombardeo visual de las redes sociales, de la televisión, de la vida misma en la sociedad neoliberal: gastar el dinero en la felicidad... pero aquí lo interesante es precisamente
la dualidad de las dos versiones, el contrapunto entre quien vive a
full y quien se lo toma con calma, pero a la vez, sin importar el espectro
desde el que se vea, ambas personas viven bajo el mismo paradigma:
gastar dinero para ser felices en un círculo en donde estarás bien
mientras tengas dinero.
Electric blue me hizo sentir una especie de robotización, esta
cuestión de que hombres y mujeres pierden su individualidad, no existen
características que los hagan especiales y al encontrar una pareja, no
es porque sea un hombre/mujer especial, sino porque todos-y-nadie son
especiales. Sólo que esas dos personas coincidieron en espacio y tiempo y
por eso están juntas, pero cualquiera es lo mismo, como si se tratase
de una producción de humanos en serie, robotizados, que sólo existen por
existir.
En "Put your money on me", veo a una persona con mucha confianza que sabe
que es imperfecto, pero que le dice a su pareja “apuesta por mí,
tenemos todo en contra, somos imperfectos, todos saben que soy una
basura, yo mismo sé que soy una basura, pero si apuestas por mí, siempre
voy a estar a tu lado”. En cierto punto, creo que es la canción más
“romántica” del álbum, porque te habla de personas reales, sin
ensoñaciones. El tipo dice “esto es lo que soy, quizá no te convengo,
hay mucha irrealidad en lo que decimos y lo que hacemos, pero al final,
estoy junto a ti y no te quiero dejar”.
Y termina el album con "We don’t deserve love", una canción tristísima y
deprimente que te habla del momento en que, a pesar de todas las
“´posibilidades” que te da la vida para ser feliz, a pesar de que se te
dice que el dinero puede darte la felicidad, “Mary espera en su
solitaria torre”… Esto me remite a que Mary es una “princesa” que lo
tiene todo, excepto el amor de quien es su pareja, incluso de sus
padres. Te habla de cuando se acaba el “amor” (o lo que te hacen creer
que es el amor: un matrimonio o la simple compañía para evitar la
soledad).
Y el disco cierra con una genialidad con la continuación de Everything
Now, en donde, después de destrozarte con todas estas temáticas, cuando
el individuo queda reducido a nada y existencialmente te vapulean,
viene un renacer. Y no sólo en la lírica, sino en la música, los
violines son el elemento clave porque te regresa al sentido armónico del
arte, de la creación, de tomar el control, de experimentar de nuevo tu
humanidad. La música es tan ligera que me remite a un despertar, a un
amanecer con un sol relumbrando de nuevo. Te transmite paz y esperanza. Y
eso, por si no tenías la piel ya chinita por algún aspecto particular
del disco, al terminar la secuencia completa, te hace casi llorar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario