Días lluviosos – Parte 3
España luce cansada, vieja, abatida. Tras ganarlo todo y en todos lados, con madridistas y catalanes encabezando un equipo que suma todos los campeonatos que les corresponden, la renovación resulta inminente. España aún tiene con qué jugar esta copa, y no dudemos que pueda resurgir y dar un par de sorpresas, incluso llegando a altas instancias. El 5-1 ante Holanda es un espejismo y nada más. Circunstancial, viciado, acontecido en una noche lluviosa y triste donde ocurrió todo lo que podía malir sal. Los abucheos a Diego Costa dieron el banderazo a un presagio que se asomaba en la ciudad de. Salvador. Una larga noche se vislumbraba para los ibéricos, a pesar del dudoso penal que el árbitro concedió al malquerido delantero del Atlético de Madrid. Ejecución providencial de Xavi Alonso y a calmar las aguas... Por un instante.
Pelotazo por izquierda que Van Persie convierte en una oda a Gullit, van Basten, van Nistelroy, Bergkamp y hasta Cruyff. No desmerece su remate a la clase de sus predecesores. Gracias, Robin, por atreverte, ante el mejor portero español de la historia, a volar, a rematar a la entrada del área con tal colocación y violencia. Tu gol valió por cinco. Aunque esos cinco tantos, eventualmente, llegaron.
Partido parejo en la segunda mitad hasta que la velocidad de Robben destruyó a Piqué. 2-1 y aún se esperaba una reacción hispana. Pero el juez central, nuevamente, los mató. Tiro desde la esquina izquierda para Holanda que Casillas sale a cortar, quedándose a medias al chocar con un jugador holandés. El árbitro decide no señalar falta dentro del área chica y la pelota entra a trompicones a la meta de Iker. Reclamos, quejas, nada sirve ante un árbitro indolente que amonesta incluso al capitán español. La frustración acabó con el partido de España.
Casillas, desconcentrado y desmotivado, pierde un balón de trámite ante Van Persie. 4-1. Robben vuelve a ganar en el mano a mano y Casillas es burlado en diversas ocasiones por el delantero tulipán hasta que cae el 5-1 para sellar el marcador. España fue toreado, sin trapío, cual novillo sacrificado por no tener lo que se requiere para la Fiesta Brava. Hoy la furia se volvió un simple berrinche. La displicencia de Torres frente a un arco vació para no empujar la pelota al fondo es reflejo de que no había más que hacer. A esperar al siguiente encuentro. Casillas, avergonzado, se disculpa. España es grande y volverá. ¿Le alcanzará ante un motivado, casi-local conjunto chileno? ¿O será éste el triste adiós de una generación dorada que le dio todo al fútbol español? Sea lo que sea, Casillas no es Zubizarreta, ni Holanda es Nigeria. Los olés volverán a resurgir y el matador Del Bosque partirá plaza una vez más antes entregar la muleta. Que no quede duda.
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